Qué hacer si mi hijo tiene acné.

Acné

El acné es quizás una de las molestias más desagradables que pueden afectar a la piel. Presente a menudo en forma de granos, quistes sebáceos superficiales o puntos negros, este problema puede fácilmente conducir a cicatrices antiestéticas en la piel. Sin embargo, algunos remedios naturales pueden ayudar a mantener el fenómeno bajo control, interviniendo en algunos casos hasta la raíz del problema.

Las posibles causas a menudo incluyen mala nutrición, interacción con ciertos medicamentos y estreñimiento crónico. Los alimentos ricos en grasa o que no facilitan la actividad intestinal normal son factores de riesgo para el acné y, en casos similares, seguir una dieta más sana es sin duda recomendable, al igual que el uso de remedios calmantes naturales.

Considerados como los factores anteriores pueden causar antiestéticas erupciones cutáneas debido a la acumulación de toxinas y sustancias grasas, que el cuerpo lucha por expulsar si en grandes cantidades, recurren a un consumo constante de fruta y agua para facilitar la eliminación fisiológica. Una buena y constante actividad física es otro “secreto” para mantener bajo control las sustancias tóxicas en nuestro cuerpo.

A estas buenas prácticas se pueden añadir algunos remedios naturales sencillos. Soluciones entre las que sin duda se encuentra el aloe vera, cuyas propiedades (antiinflamatorias, calmantes y reepitelizantes) hemos aprendido a conocer como una valiosa ayuda para la piel descubriendo cómo reducir los molestos efectos de las quemaduras solares y picaduras de mosquitos.

Otro remedio que tiene las propiedades para ayudar a mantener el acné bajo control es el limón, solo o combinado con miel o bicarbonato. Puede utilizar un algodón fioc para pasar el jugo puro en los puntos doloridos o hacer una máscara facial batiendo la clara de un huevo hasta el borde y añadir dos cucharadas de miel y unas gotas de limón (aplicar en intervalos de dos días).

Combinando el zumo de limón del bicarbonato y luego combinando una cantidad igual de agua tibia, se obtendrá un compuesto capaz de aprovechar las propiedades antisépticas y bactericidas de los cítricos y la capacidad de fusión de las grasas de la piel del bicarbonato sódico. Otra solución recomendada por muchos es el ajo, ingerido para mejorar la purificación de la sangre o frotado fresco en las partes afectadas por el acné se aprovechará de sus capacidades antiinflamatorias para garantizar una mejora visible.

Las clásicas rebanadas de pepino, finas tiras de cebolla (o su jugo) y pulpa de aguacate (conocida por sus propiedades antiinflamatorias) también se aplican directamente sobre el rostro. Menos conocidos, pero igualmente válidos, son la bardana, el castaño de indias, el espino, el hamamelis y el aceite de neem.

La bardana se puede aplicar directamente sobre la parte a tratar (utilizando sus propiedades endocosméticas) o en forma de té de hierbas para mejorar la limpieza de impurezas del cuerpo. El castaño, en cambio, utiliza su contenido de saponina, que favorece la microcirculación. El espino aprovecha sus propiedades antiinflamatorias y la presencia de flavonoides y procianidinas, catequinas, ácidos fenólicos, aminas y triterpenos. En esta línea también el hamamelis, que combina capacidades astringentes, vasoconstrictoras y cicatrizantes. El aceite de neem actúa directamente contra el estafilococo áureo, la principal causa del acné, es necesario rociar la erupción y masajear suavemente.

También recordamos verificar de antemano cualquier contraindicación específica relacionada con reacciones hiperinmunes (comúnmente llamadas reacciones alérgicas, n.d.r) o interacción con cualquier medicamento tomado. En caso de duda, siempre es aconsejable consultar a su médico.

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